Una de las predicciones mejor satisfechas de la biología evolutiva es el
descubrimiento, en 2004, de una forma de transición entre los peces y los anfibios. Se
trata del fósil de la especie Tiktaalik roseae, que nos dice mucho sobre el paso de los vertebrados a la tierra firme. Su descubrimiento es una vindicación rotunda de la teoría de la evolución.
Hasta hace unos 390 millones de años, los peces eran los únicos vertebrados.
Pero, 30 millones de años más tarde (en el Devónico tardío), encontramos animales que son claramente tetrápodos (vertebrados de cuatro patas que caminaban por la tierra). Estos primitivos
tetrápodos eran en muchos sentidos como los modernos anfibios: tenían la cabeza y el cuerpo planos, un cuello bien formado y extremidades bien desarrolladas, incluidas
las cinturas escapular y pélvica. Pero presentan asimismo caracteres que los vinculan claramente con los peces primitivos, en particular con el grupo conocido como "peces de aletas lobuladas", así llamados a causa de sus grandes aletas óseas que les permitían apoyarse en el fondo de las lagunas y ríos someros.
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